Ve el ángulo del quilting. El peso del herraje. La forma en que el cuero respira
con el tiempo. El detalle que no está escrito en ningún certificado pero que
le dice todo lo que necesita saber sobre una pieza.
Ese ojo no se compra — se desarrolla. Con años de tocar piezas, de estudiar
cada casa de lujo, de aprender a reconocer lo auténtico en el momento en que
lo tienes en las manos. Luganza nació de eso: de la convicción de que
el mercado preloved necesitaba alguien que realmente supiera.
No un revendedor. No un intermediario. Un curador — alguien que entiende el lujo
como lenguaje, que sabe que cada pieza tiene una historia y que esa historia
merece ser contada correctamente.